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Para instituciones y comunidades

Apoyo en unidades de enfermería y centros para personas con demencia

Cuando un residente depende del personal, también su audífono depende del personal. Así se convierten la audición y la comunicación en parte de la rutina.

En resumen: En las unidades de enfermería y en los centros para personas con demencia nos centramos en la comunicación y en la rutina del audífono: cómo habla el personal con un residente al que le cuesta oír, cómo se asegura que el audífono esté puesto, cargado y bien guardado, y cómo se detecta que algo ha cambiado. No es un tratamiento médico; las cuestiones médicas corresponden al equipo médico y al médico.

Por qué la audición es especialmente importante aquí

Un residente que no oye bien tiene dificultades para entender instrucciones, participar en las actividades y responder cuando se le pregunta algo. En una persona con demencia es aún más difícil saber si no entendió por la audición o por otro motivo. Por eso conviene comprobar primero lo más sencillo: que el audífono esté en el oído, encendido y funcionando. No pretendemos tratar la demencia ni afirmamos nada sobre ella. Lo que sí sabemos hacer, tras años de trabajo en instituciones, es ayudar al personal a crear una rutina en la que el audífono y la comunicación no se pierdan por el camino.

Comunicación con un residente al que le cuesta oír

  • Antes de hablar, establezca contacto visual. Póngase en su campo de visión y no le hable desde atrás ni desde un lado.
  • Reduzca el ruido. Baje la televisión o la radio antes de hablar y prefiera un rincón tranquilo.
  • Frases cortas, una cada vez. Una indicación, una pausa y solo entonces la siguiente.
  • No levante la voz. Gritar distorsiona las palabras. Es mejor hablar despacio y con claridad, y reformular cuando no se entendió.
  • Muestre. Señale el vaso, la silla, la ropa. Un gesto sencillo ayuda más que repetir la misma palabra.
  • Gafas y audífono juntos. Si el residente usa ambos, los dos deben estar puestos cuando se le habla.

La rutina del audífono dentro de la rutina de cuidados

La forma más sencilla de asegurar que el audífono se usa es vincularlo a acciones que ya ocurren de todos modos. Por la mañana, junto con las gafas y la ropa: audífono en el oído. Por la noche, junto con quitar la dentadura o la última bebida: audífono al cargador o al estuche. Y en el cambio de turno, una línea: puesto, cargado, hubo algún problema. La parte práctica del cuidado diario (poner, quitar, cargar y pilas) el personal la aprende en una formación práctica que se acuerda por separado.

Cuando un residente se niega o se quita el audífono

Ocurre, sobre todo en personas con demencia. A veces el audífono no es cómodo o no asienta bien; a veces hace ruidos extraños; a veces el ruido alrededor confunde. Antes de rendirse, conviene comprobar lo técnico: si el audífono está bien colocado, si está limpio, si está en el volumen que se fijó. Si el problema continúa, es justo el caso para acordar una revisión del audífono y de la adaptación. Y aunque el residente no se ponga el audífono, las pautas de comunicación de arriba siguen siendo válidas.

Audífonos que desaparecen

En estos centros los audífonos aparecen a veces en la bandeja de la comida, en la ropa para lavar o en el bolsillo de una bata. Un estuche de un color llamativo, un lugar fijo junto a la cama y una comprobación antes de retirar una bandeja o llevar la ropa a lavar ahorran mucho.

Lo que no nos corresponde

Un cambio de comportamiento, dolor de oído, secreción u obstrucción son temas para el equipo médico. Si aparece una pérdida repentina de audición, hay que acudir al médico sin demora. Nosotros nos ocupamos de la audición, del audífono y de la comunicación, y dejamos el diagnóstico a quien corresponde.

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Preparado por la redacción de G-Sound. Es información general; el formato, las opciones de servicio y las condiciones se acuerdan de antemano con cada institución.

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Preguntas frecuentes

Preguntas frecuentes: cuidados de enfermería y demencia

¿Tratan ustedes la demencia?

No. Nos centramos en la audición, el audífono y la comunicación: ayudamos al personal a asegurar que el audífono se usa y a hablar con el residente de una forma que le resulte fácil de entender. Las cuestiones médicas corresponden al equipo médico.

¿Cómo se habla con un residente al que le cuesta oír?

Se establece contacto visual, se reduce el ruido, se habla con frases cortas y sin gritar, se reformula cuando no se entendió y se muestra con gestos.

¿Qué se hace cuando un residente se quita el audífono una y otra vez?

Primero se comprueba lo técnico: si el audífono está bien colocado, limpio y ajustado. Si el problema continúa, se acuerda una revisión del audífono y de la adaptación.

¿Cómo se evita que se pierdan los audífonos?

Con un estuche de un color llamativo, un lugar fijo junto a la cama y una comprobación antes de retirar la bandeja de la comida o llevar la ropa a lavar.

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